ENTRE 0,7 % Y 1,9 % CRECERÍA LA INFLACIÓN POR IMPACTO DEL FENÓMENO DE EL NIÑO
El mayor costo está en los alimentos y en los precios de la energía
Sin duda el precio de los alimentos se incrementará por el fenómeno de El Niño./ArchivoENS
Un episodio fuerte de El Niño podría añadir entre 0,7 % y 1,9 % a la inflación anual. Los alimentos seguirían siendo el principal mecanismo de transmisión hacia la inflación, también enfrenta riesgos a través de algunos componentes regulados.
El fenómeno de El Niño no es una sorpresa. Es un riesgo recurrente con canales de transmisión bien conocidos. Lo recurrente no debería seguir tratándose como inesperado, especialmente cuando la evidencia de episodios recientes, como los de 2015-16 y 2023-24, permite identificar con claridad cómo sus impactos en el recurso hídrico se transmiten hacia los rendimientos agrícolas, la generación hidroeléctrica, los costos de energía e insumos, la inflación, el comercio, el transporte y la capacidad de pago de hogares y empresas.
En desarrollo
Señala la investigación del Bancolombia, que el fenómeno de El Niño ya está en desarrollo y se recrudecería hacia el final del año, con la llegada del invierno del hemisferio norte 2026/27, de acuerdo con la más reciente actualización del Centro de Predicciones Climáticas de la NOAA (11 de junio de 2026).
El índice relativo de El Niño (RONI) se ubicó en +0,7°C y tanto las condiciones océano-atmósfera como las probabilidades, cercanas al 100 % entre agosto y octubre y noviembre y enero, confirman su consolidación, con una probabilidad del 63 % de alcanzar categoría fuerte hacia finales de año.
No obstante, la lectura de estos indicadores debe hacerse con cautela. Métricas como el RONI y las probabilidades ENSO permiten anticipar la fase de intensidad del fenómeno, pero no determinan de forma mecánica su impacto local. La incidencia final dependerá de la interacción entre las condiciones climáticas, la disponibilidad hídrica, la infraestructura y la capacidad de respuesta de cada economía.
Sus efectos suelen reflejarse inicialmente en la disponibilidad de agua, los rendimientos agrícolas, la generación hidroeléctrica y los costos de energía e insumos, para luego trasladarse a precios, inflación, comercio, transporte, servicios y capacidad de pago de hogares y empresas.
La temporalidad será fundamental y de eso dependerá la severidad del impacto; en Colombia se estima que coincida con periodos secos en regiones como Caribe y Orinoquía, lo que podría amplificar el déficit hídrico. Más allá de la coyuntura de 2026, el foco está en fortalecer la capacidad de anticipación frente a un riesgo climático recurrente y sus implicaciones económicas.
Materias primas
Agrega el informe que un fenómeno de El Niño prolongado podría afectar la oferta de materias primas importadas y con ello impactar los costos de producción pecuaria y precios al consumidor final. En la cadena de alimentación humana, el trigo, el aceite de soya y el maíz ocupan un lugar relevante como insumos de alimentación animal (ganadería lechera, avicultura, porcicultura y acuicultura).
Aunque la oferta global se mantiene holgada, las proyecciones más recientes muestran una menor producción de cereales. El USDA proyecta una disminución en la producción mundial de trigo y maíz para la temporada 2026/27 de apenas 3 % y 2 %, respectivamente, tras cosechas abundantes en la temporada 2025/26. Estas estimaciones parecen descartar, por ahora, un déficit de oferta significativa derivada de El Niño a nivel global. No obstante, lo que ocurra con los fertilizantes podría alterar el rumbo de estas proyecciones. Los precios de la urea se incrementaron de forma pronunciada en el mercado internacional como consecuencia del conflicto en Oriente Medio.
Los expertos indican que en Colombia un episodio fuerte de El Niño incrementaría entre el 0,7 % y 1,9 % a la inflación anual. Aunque la magnitud exacta dependerá de la intensidad y duración del fenómeno, la evidencia histórica muestra que los alimentos y algunos componentes regulados concentrarían buena parte de las presiones inflacionarias asociadas al choque climático.
Durante episodios previos de El Niño, la inflación de alimentos mostró una aceleración significativa frente a períodos de neutralidad climática, particularmente en productos perecederos como frutas, verduras y otros cultivos sensibles a condiciones de sequía y altas temperaturas.
Fuente: EL NUEVO SIGLO