SANOHA  ̈MINERÍA, MEDIO AMBIENTE Y FORESTAL ̈ S.A.S.
Participación y Desarrollo Comunitario Mediante la Implementación de Distritos de Riego Sostenibles
1. 2.2. ODS de la Práctica: | ODS 2: Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible |
2. 2.3. Meta(s) del ODS a la cual aporta su buena práctica: | 2.3 Para 2030, duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los productores de alimentos en pequeña escala, en particular las mujeres, los pueblos indígenas, los agricultores familiares, los pastores y los pescadores, entre otras cosas mediante un acceso seguro y equitativo a las tierras, a otros recursos de producción e insumos, conocimientos, servicios financieros, mercados y oportunidades para la generación de valor añadido y empleos no agrícolas. 2.4 Para 2030, asegurar la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos y aplicar prácticas agrícolas resilientes que aumenten la productividad y la producción, contribuyan al mantenimiento de los ecosistemas, fortalezcan la capacidad de adaptación al cambio climático, los fenómenos meteorológicos extremos, las sequías, las inundaciones y otros desastres, y mejoren progresivamente la calidad del suelo y la tierra. |
3. 2.4. Objetivo/s de la práctica: | Emprende País Rural busca fortalecer las capacidades organizacionales de asociaciones de pequeños productores en zonas rurales de Colombia, promoviendo su consolidación como empresas rurales sostenibles. El programa responde a los desafíos estructurales del campo colombiano, como la baja productividad, el limitado acceso a mercados y recursos, y la vulnerabilidad frente al cambio climático. Alineado con las metas del ODS 2, el programa tiene como objetivos duplicar la productividad e ingresos de los productores, asegurar la sostenibilidad de sus sistemas agrícolas y facilitar el acceso a infraestructura, tecnología y financiamiento.jm La intervención se desarrolla mediante una ruta de acompañamiento por etapas: incubación, fortalecimiento, aceleración y consolidación, adaptada al nivel de madurez de cada asociación. Se brindan servicios profesionales en gobernanza, contabilidad, acceso a mercados, prácticas agrícolas sostenibles y uso eficiente de recursos. En 2024, el programa benefició directamente a 1.726 productores, mejorando su calidad de vida, incrementando ventas y promoviendo prácticas agrícolas resilientes y limpias. |
4. 2.5. Iniciativa implementada: | En Colombia, las zonas rurales enfrentan múltiples desafíos estructurales: baja productividad agrícola, ingresos precarios, escaso acceso a mercados, tecnología e infraestructura, y alta exposición a los efectos del cambio climático. Estas condiciones han perpetuado la pobreza, la desigualdad y la exclusión de los pequeños productores del desarrollo económico nacional. Frente a esta realidad, la Fundación Bolívar Davivienda implementó Emprende País Rural, un programa de la gerencia de Desarrollo Económico Sostenible, que busca transformar asociaciones de pequeños productores en empresas rurales sostenibles. Su propuesta se basa en fortalecer la capacidad organizativa, productiva y comercial de estas asociaciones para que puedan generar ingresos dignos, acceder a nuevos mercados y operar de forma ambientalmente responsable. El programa acompaña a los productores en procesos de mejora técnica, comercial, financiera y administrativa, promoviendo buenas prácticas agropecuarias, gobernanza, acceso a herramientas tecnológicas y creación de alianzas estratégicas. A través del trabajo conjunto, se facilita la adopción de modelos de negocio sostenibles, la implementación de bancos de insumos, centros de acopio, procesos de transformación productiva, digitalización de la información y estrategias de comercialización conjunta. Emprende País Rural demuestra que, con el acompañamiento adecuado, las comunidades pueden convertirse en protagonistas del desarrollo territorial, generando impacto económico, ambiental y social a partir de sus propias capacidades. |
5. 2.6. Gestión y Calidad: | Emprende País Rural es un programa consolidado que surge del compromiso de la Fundación Bolívar Davivienda con el desarrollo territorial sostenible y la superación de las brechas estructurales en la ruralidad. Su diseño responde a un análisis profundo del contexto nacional, que evidencia las limitaciones históricas que enfrentan los pequeños productores rurales para participar de manera equitativa en los sistemas agroalimentarios, y al mismo tiempo, reconoce el potencial transformador de la asociatividad, el fortalecimiento organizativo y el emprendimiento con enfoque territorial. Desde su creación, el programa ha sido gestionado con una orientación clara a resultados, calidad y sostenibilidad. El proceso inicia con un diagnóstico participativo que permite identificar las capacidades, retos y aspiraciones de cada asociación. A partir de allí, se diseña una ruta de acompañamiento a la medida, construida de manera colaborativa con los productores, que integra formación técnica, asesoría especializada, mentoría empresarial y conexión con actores estratégicos del ecosistema rural. Esta ruta se implementa mediante un modelo flexible pero riguroso, que asegura pertinencia en la intervención y claridad en los objetivos de corto, mediano y largo plazo. Uno de los pilares del éxito del programa ha sido su liderazgo cercano, técnico y comprometido. El equipo que lo impulsa ha logrado articular actores públicos, privados y comunitarios en torno a una visión compartida del campo como escenario de oportunidades, impulsando procesos de transformación que nacen desde el territorio. Las asociaciones no son vistas como beneficiarias, sino como aliadas y protagonistas. Esta visión ha fortalecido la apropiación de los procesos, facilitando la sostenibilidad de los resultados más allá del acompañamiento directo. La calidad en la implementación se ha reflejado tanto en los contenidos como en la forma. Las capacitaciones se ajustan al contexto sociocultural de cada comunidad, con un enfoque experiencial, práctico y colaborativo. Se privilegia el diálogo horizontal, el uso de herramientas sencillas y la incorporación progresiva de tecnologías según las capacidades locales. Adicionalmente, se han generado procesos de sistematización y seguimiento que permiten monitorear avances, identificar buenas prácticas y ajustar la intervención en tiempo real. Esto ha hecho del programa una práctica en constante evolución, atenta al aprendizaje colectivo y a las necesidades emergentes del entorno rural. La gestión eficiente del programa también se ha sustentado en una asignación estratégica de recursos. Se combinan recursos propios de la Fundación con alianzas técnicas y financieras que fortalecen la escala y profundidad de la intervención. Además, se promueve la corresponsabilidad de las asociaciones, incentivando mecanismos de ahorro, inversión y reinversión que fortalecen su autonomía. Gracias a estos elementos, Emprende País Rural se ha convertido en una práctica replicable, que demuestra que es posible construir modelos de desarrollo inclusivos, sostenibles y de alto impacto, alineados con los objetivos del ODS 2 y con la capacidad de transformar el campo desde las voces y saberes de quienes lo habitan. |
6. 2.7. Innovación: | Emprende País Rural propone una solución innovadora al integrar el fortalecimiento empresarial con un enfoque de desarrollo territorial adaptado a las realidades rurales. A diferencia de modelos asistencialistas, esta práctica parte de una comprensión profunda del ecosistema rural, reconociendo que transformar el campo implica activar redes de confianza, fortalecer la gobernanza local y promover sostenibilidad organizacional. Su innovación radica en un enfoque integral y progresivo que combina acompañamiento técnico con empoderamiento comunitario, digitalización de procesos, acceso a seguros agrícolas, bancos de insumos y modelos de negocio diseñados junto a las asociaciones. Esta intervención —basada en confianza, corresponsabilidad y pertinencia territorial— ha demostrado que es posible aumentar productividad y resiliencia desde lo local, en línea con las metas 2.3, 2.4 y 2.a del ODS 2. Además, la Fundación creó junto con la Fundación Alpina y Fundación Grupo Bios el fondo Siembra Impacto, que brinda acceso a créditos flexibles para pequeños productores fuera del sistema bancario tradicional. A través del voluntariado corporativo, también se imparten talleres de educación financiera a los asociados y sus familias. Esta articulación entre innovación social, inclusión financiera y participación comunitaria hace del programa una práctica replicable y sostenible. |
7. 2.8. Impacto del Proyecto: | Emprende País Rural ha generado un impacto significativo en el fortalecimiento económico, social y ambiental de comunidades rurales en Colombia, contribuyendo de manera directa a las metas del ODS 2: Hambre Cero. El programa ha logrado que asociaciones de pequeños productores dejen de operar en condiciones de subsistencia y comiencen a posicionarse como actores empresariales, resilientes y sostenibles, capaces de liderar procesos de desarrollo local. Desde su creación, el programa ha acompañado a 95 asociaciones rurales en 17 departamentos del país, impactando directamente a miles de productores. Solo en 2024, trabajó con 37 asociaciones en 20 municipios, beneficiando directamente a 1.726 productores y alcanzando a más de 6.900 personas de forma indirecta. Ese mismo año, se movilizaron $51.900 millones de pesos a través del fortalecimiento de los modelos productivos, la mejora en capacidades de gestión y la articulación con aliados estratégicos. Estos productores, muchos de ellos mujeres y jóvenes, han incrementado sus ingresos, fortalecido sus capacidades organizativas y ampliado sus oportunidades de acceso a mercados, insumos, tecnologías y financiamiento. Por ejemplo, la Asociación de Pequeños Productores de Membrillal (APPCM), en Córdoba, pasó de generar $141 millones en ingresos en 2021 a $375 millones en 2023, gracias a mejoras en productividad, digitalización de procesos, formalización administrativa y comercialización conjunta. Desde la perspectiva ambiental, las asociaciones han adoptado prácticas agrícolas limpias, incorporando manejo eficiente de recursos, reducción del uso de agroquímicos, conservación de suelos y procesos de transformación de residuos. La Asociación CCH, en Huila, desarrolló una biofábrica orientada a la producción de fertilizantes naturales, fortaleciendo la sostenibilidad de su modelo productivo. Este tipo de innovaciones han incrementado la resiliencia frente al cambio climático, alineándose con la meta 2.4 del ODS 2. En términos de inclusión financiera, ya son seis las asociaciones vinculadas al seguro paramétrico, dos han accedido al portafolio de FINAGRO a través de Davivienda, y todas las organizaciones acompañadas (100 %) cumplen con sus obligaciones tributarias, un indicador clave de formalización y sostenibilidad. Además, el 81 % de las familias participantes reporta haber mejorado sus condiciones de vida, diversificando sus gastos en mejoras del hogar, acceso a salud, educación y recreación. El programa también ha sido clave en facilitar acceso a infraestructura productiva como centros de acopio, bancos de insumos y espacios de transformación, así como en promover esquemas de comercialización conjunta y alianzas regionales. La estrategia implementada en Moñitos (Córdoba), que integra a 18 asociaciones, ha escalado su capacidad de negociación y eliminado intermediarios, consolidando mercados sostenibles y justos. A través de indicadores como el crecimiento promedio anual del 13 % en ventas, el número de prácticas sostenibles adoptadas, y la expansión del portafolio de productos y áreas cultivadas, Emprende País Rural demuestra ser una práctica eficaz, escalable y de alto impacto para avanzar en el cierre de brechas estructurales en la ruralidad colombiana, consolidando a los productores rurales como agentes de cambio y desarrollo sostenible. |
8. 2.9. Sostenibilidad en el tiempo: | Emprende País Rural ha sido diseñado para generar capacidades autónomas y sostenibles en el tiempo, incluso más allá del acompañamiento directo de la Fundación Bolívar Davivienda. Su enfoque parte de fortalecer a las asociaciones desde adentro, promoviendo una gobernanza sólida, estructuras administrativas funcionales y modelos de negocio orientados a la autosuficiencia financiera y la articulación territorial. Los productores beneficiarios no dependen de subsidios, sino que construyen sus propias rutas de crecimiento a través de herramientas como bancos de insumos, fondos rotatorios, procesos de transformación productiva, alianzas comerciales y estrategias colectivas de comercialización. El conocimiento adquirido es apropiado por los líderes y replicado dentro de sus organizaciones. Como parte del propósito de la Fundación de desarrollar talento para construir país, se generan capacidades instaladas en los líderes para que tomen mejores decisiones estratégicas, favoreciendo el crecimiento y sostenibilidad de sus empresas rurales. Esta apuesta por el liderazgo local es clave para la continuidad del impacto. Además, las redes regionales creadas entre asociaciones han fortalecido el tejido social y económico, impulsando nuevas iniciativas conjuntas. Esta arquitectura basada en autonomía, confianza y empoderamiento permite a las asociaciones sostener sus avances y adaptarse a nuevos retos, incluso sin apoyo externo permanente. |
9. 2.10. Alianzas: | Emprende País Rural ha demostrado que la articulación de actores es fundamental para lograr impactos sostenibles en el desarrollo rural. Desde su implementación, ha promovido alianzas estratégicas con entidades públicas, privadas, organizaciones comunitarias y de cooperación internacional, ampliando su alcance, optimizando recursos y fortaleciendo las capacidades de los productores. Estas alianzas han facilitado el acceso a servicios técnicos especializados, infraestructura productiva, financiamiento, tecnología y mercados. Gracias al trabajo conjunto con entidades gubernamentales se fortalecieron procesos de formación y se conectaron asociaciones a programas públicos. Al mismo tiempo, el tejido de redes entre organizaciones locales ha permitido consolidar plataformas colectivas para la compra de insumos y comercialización conjunta. Entre los aliados clave del programa se destacan Racafé, Fundación Grupo Bios, Fundación Alpina, Fundación Saldarriaga Concha, Corporación PBA y la Alianza para el Desarrollo, quienes aportan capacidades técnicas, inversión, y conexiones estratégicas que potencian el impacto en los territorios. Además, el programa ha impulsado espacios de diálogo y gobernanza local, donde los productores participan activamente en decisiones sobre sus territorios. Esta cooperación multiactor refuerza la sostenibilidad del modelo e incorpora el espíritu de la meta 17 del ODS, demostrando que el desarrollo sostenible solo es posible desde el trabajo colectivo y la confianza. |




































